23 feb. 2018

Vampyr: El vampirismo según Dreyer

                                           
                                                   "El miedo reina sobre la vida."
                                                                   Albert Schweitzer


Escribir sobre Carl Theodor Dreyer, es hacerlo sobre una de las figuras emblemáticas de la cinematografía europea y danesa, no sólo por sus depuradas puestas en escena y  simbólicos ejercicios visuales sino por la capacidad de generar un cine como expresión artística(1); singular en su visión del mundo, la obra del danés tiene un marcado valor cristiano y férrea disciplina que se  traduce en sus temáticas, estilo y perfeccionamiento de la imagen. Un realizador denominado neoclásico, por esa capacidad de alimentarse tanto de las vanguardias comos de los inicios del cine, o del naturalismo, propio de los nórdicos que hizo presencia en dichas cinematografías, también porque fue un director que consolidó una obra particular e individual, creando un universo donde lo onírico y lo natural se vislumbraban en pantalla. Aunque inició en el periodismo, poco a poco fue ingresando a la industria cinematográfica, principalmente como guionista para la Nordiskfilm, y con los años, más que un expatriado, la carrera del danés, se fue haciendo por fuera de su país natal,  en Francia, no sólo conoció a los grandes representantes del cine sino que creó una de sus primeras obras de arte, y un punto de partida para lo que sería el legado de este cineasta. De regreso a Dinamarca, con las complejidades de la financiación, pudo finalizar otra gran obra maestra como lo fue Vampyr, película que fue un fracaso en taquilla y no tan bien recibida por la crítica, pero que con los años, no sólo se ha reivindicado su valor cinematográfico sino que resume a la perfección ese tránsito y oposición entre el Expresionismo alemán y el Impresionismo francés, en un tono onírico y surreal; y la obra que vamos a analizar a continuación.


El guión hecho por Dreyer junto a Christen Jul es una adaptación libre de Carmilla, cuento corto perteneciente a la recopilación In a Glass Darkly de Sheridan Le Fanu, obra gótica donde el estereotipo del vampiro recae en la figura de una mujer, y los sucesos sobrenaturales se hacen comunes frente a la mirada impasible de los demás, en este caso la de Allan Grey, un estudioso del vampirismo y lo oculto, que un día deambulando sin rumbo llega a una posada alejada cerca a un río, donde lo sobrenatural, lo onírico y la muerte hacen parte de la cotidianidad de ese pueblo.    

Mezclando los postulados expresionistas del cine alemán e impresionistas del francés, el guión asimila un ambiente que transita entre lo mundano, lo extraño, el vampirismo y una historia de amor teñida de sueños, sombras y simbolismos. Si bien Dreyer, se inspira en las obras de la Universal de monstruos y vampiros, su visión es tan personal e introspectiva, que  el concepto de miedo, se transforma en surrealismo y en un mundo de pesadilla a blanco y negro.




Rudolph Maté, no sólo fue uno de los fotógrafos más importantes de la primera mitad del siglo XX sino que también fue un destacado cineasta después de la década del 50, sin embargo, es su trabajo como director de fotografía con Dreyer el que nos interesa para este caso, ante todo por la capacidad de asumir el riesgo que proponía el director danés en Vampyr, obra de marcadas sombras, contrastes, juegos ópticos y brumosas imágenes, en medio del naturalismo, propio del director danés; Maté, no sólo crea unas imágenes de gran poder visual sino que logra recrear la atmósfera ensoñadora y espectral ajena al género pero propia en el mundo Dreyeriano. Aunque cabe destacar la generalidad del trabajo fotográfico del operador polaco, es la secuencia inicial de Vampyr y su tránsito por el misterioso pueblo, donde su trabajo se hace sublime, proponiendo las mejores herramientas de la fotografía artificial, del barroquismo fotográfico y de lo simbólico como lo podemos observa en el campesino y su hoz -imitando a la parca -, las sombras que cobran vida y demás planos que evocan al surrealismo de un Buñuel;  Clair o Duchamp - en su cortometrajes experimentales-, sin negar la influencia de los franceses o del mismo Karl Freund, del quien fuera su aprendiz. 

Aunque rodada como una película muda, en posproducción se le añadieron diálogos y demás elementos sonoros, sin embargo, desde un principio el trabajo musical de Wolfgang Zeller, fue absolutamente destacado; compositor que no sólo logra asumir la atmósfera de la obra sino que se encuadra en la misma complejidad de ésta. 

Obviamente el trabajo de montaje va a estar unido, en este caso, al fotográfico, gracias a las sobreimpresiones, manipulaciones y efectos de Tonka Taldy y el propio Dreyer, encabezando esta labor, no sólo de construcción narrativa sino estructuración visual, metafórica y cinematográfica, es decir un montaje como lenguaje, que se destaca en las mismas secuencias fotográfica que nombrábamos más arriba, en el climax de la obra, en la secuencia en la que el protagonista se ve a sí mismo en un ataúd y en todo el constructo audiovisual.

  

El trabajo de Julian West y Maurice Schutz, protagonistas del largometraje, no sólo es el que más destaca, sino el que el director enfoca en sus planteamientos, sin negar que la labor de Jan  Hierominko o de la misma Rena Mandel son más que destacados, aún así, lo que prima en este largometraje, es lo visual, aún por encima de las actuaciones y de los mismos protagonistas.

Aunque es la primera película que veo de Dreyer, conociendo su Juana de Arco por el montaje y actuación,  más otro par de películas como referencias, es con ésta, que me inició en el mundo del cineasta danés, y es realmente no sólo un excelente trabajo sino la mejor forma de empezar a entender el cine de este director.  Verdadera obra maestra, que sí bien no fue reconocida en su momento, vale la pena ver más de una vez, y seguir encontrando todos sus valores visuales y las capacidades de Dreyer, como realizador y explorador cinematográfico de su época.

Zoom in:   A pesar de ser un clásico hoy en día, en su momento Vampyr no sólo fue un fracaso de crítica sino de taquilla que alejó a Dreyer de la dirección por 10 años.

Montaje Paralelo: Nosferatu (1922) - Dracula (1931)



30 ene. 2018

The Shape of Water: El amor como tolerancia


                              "Si hay magia en este planeta, está contenida en el agua."
                                                                                                          Loran Eisely

La década de los años noventa y mediando la entrada al siglo XXI, generó una especie de "nueva ola" del cine mexicano encabezado por Alfonso Cuarón, Alejandro Gonzales Iñarritu y Guillermo del Toro, que además de amigos y haber triunfado en Hollywood; en cierta forma le dieron un nuevo aíre al cine de ese momento, no tanto por revolucionario o creativo, sino por amalgamar su cultura a la universalidad del lenguaje cinematográfico; cada uno, a su manera, además de haberse ganado sendos premios en festivales internacionales y pertenecer a ese conglomerado de la cultura popular que es Hollywood, han logrado con sus estilos definidos darle renombre al cine mexicano, y "abrirle" las puertas a otros realizadores, que influenciados por éstos o apoyados en la producción y en otros casos, alejándose de los mismos, han seguido mostrando la calidad del cine no sólo mexicano sino latinoamericano; pero innegablemente, un director como Guillermo del Toro, se ha ido convirtiendo en un referente del cine de horror y ciencia ficción, no sólo por la creatividad de algunas de sus historias sino por ese universo propio que tiene detrás.  Un universo que tiene una serie de relaciones con lo social, histórico y las mismas preferencias del director, desde las ciencias, los monstruos y la fantasía. Del Toro, que desde muy joven estuvo interesado en el cine, inició como diseñador de maquillaje y efectos, hasta crear su propia productora, con la cual llegó a realizar su primer largometraje Cronos, a partir de éste y otro par de trabajos, el mexicano se abrirá su propio camino a Hollywood, hasta llegar a trabajos de alto presupuesto como Hellboy, Blade y otras, favoritas de los premios como El laberinto del Fauno o la nominada de este año The Shape of Water, ganadora de varios Globos de Oro y una de las más favorecidas para los Oscar  de este año, y obviamente de la película que vamos a escribir.

Fuente: Forbes México
Escrita por del Toro junto a la productora Vanessa Taylor, quienes nos acercan a la imposible relación de una mujer muda con un extraño ser anfibio cautivo en un laboratorio militar en plena Guerra Fría.

Ambientada a inicios de los años sesenta en un Baltimore mezcla de fantasía, realismo y cinefilia, la Guerra Fría e intolerancia como fondo y una historia de amor entre un humano y un monstruo, que recuerda a las mejores obras de ciencia ficción de posguerra y monster movies; entre el romanticismo y el suspenso, del Toro crea una fábula no sólo de amor sino de respeto, que parece ser al final, el hilo narrativo de esta obra tejida con la delicadeza y rigor, que son en cierta forma las cualidades del director mexicano.

Construida e influenciada por obras como Amelie, The Creature of Black Lagoon o la misma El laberinto del Fauno, el guión va evolucionando de una historia de personajes solitario y olvidados, a una de amor y liberación, en medio de las complejidades de una época, que parece no alejarse demasiado a ésta.


La impecable fotografía del operador danés Dan Lautsen, reconocido por sus trabajos de fuertes constrastes, colores fríos y marcado uso de las fuentes artificiales, no sólo se impregna del ambiente fantástico y oscuro del universo del director mexicano, sino que se apoya en un excelente diseño de producción donde los colores verdes, ocres y azules, y obviamente, el agua son protagonistas. Desde el inicio de la obra, y las secuencias bajo el agua, vemos la calidad de este director de fotografía, que encuentra en la artificialidad y lo "barroco" un estilo y una forma "cinematográfica".

Con Alexandre Desplat, uno de los compositores habituales de superproducciones y  considerado como uno de los mejores de la actualidad por sus sonidos orquestales, hay garantía de escuchar una sólida banda sonora, que en este caso, está bien expresado, porque tanto las notas musicales como los sonidos componen el desarrollo dramático de la obra; entre la fantasía y los tonos oscuros Desplat, traduce a la perfección el ambiente de esta obra.

Retomando la parte visual, cabe destacar el trabajo de arte de Nigel Churcher y Paul Austerberry en el diseño de Producción, y el gigantesco equipo de maquillaje que no sólo le da forma a la interpretación de Doug Jones (El hombre anfibio) sino al conjunto visual de la obra. 


Pero si la obra funciona visualmente/audiovisualmente, es porque tiene como soporte las excelentes actuaciones de Sally Hawkins, que no sólo es la gran protagonista sino que la dulzura de ésta, en su mudez, expresiones y nostalgia, simplifican el ambiente creado por del Toro, o mejor, porque Hawkins resume la idea de La forma del agua, también cabe destacar al que se ha convertido en nuestro villano favorito, que es Michael Shannon, y su misógeno, racista e intolerante personaje, tan débil y complejo en su resumen del hombre american way of life.  El humor recae en la actriz, directora y guionista Octavia Spencer, que además de ser el apoyo de Elisa (Hawkins), es un punto intermedio entre las complejidades sociales de ese momento. Y finalmente, destacar el papel de Doug Jones, que sí bien está cubierto de capas de "maquillaje", sus facciones e histrionismo también saca a flote lo mejor de este actor fetiche de del Toro.

Aunque no creo que sea la mejor película del Del Toro, para mí lo sigue siendo El laberinto del Fauno, posiblemente sea la que mejor resume el universo de este director, no sólo como historia y concepto, sino por el mismo personaje del hombre-anfibio, que parece ser el Abe de Hellboy, o la misma Sally Hawkins que recuerda a varios personajes de El laberinto del Fauno o hasta de Cronos, y otro par de elementos que hacen de esta obra un trabajo sólido en lo narrativo, visual, y ante todo por su mensaje de tolerancia, igualdad y contexto socio-político que no sólo abarcaba esa época, sino que cae muy bien para estos años de nuevas intolerancias, exclusiones y odios. Una más que recomendable obra del director mexicano.

Zoom in: 13 nominaciones a los Oscar , incluidas mejor película, actriz y director. Mejor Película en el Festival de Venecia - León de Oro. 
Considerada entre el Top Ten cinematográfico de este año por el AFI
12 BAFTA  y ganadora en diversas categorías.

Montaje Paralelo: La bella y la bestia - Guerra Fría





  

29 ene. 2018

Split: El universo Shyamalan


"...la presencia de dos o más identidades –raras veces más de diez- que toman el control de la conducta de una persona de forma recurrente, teniendo cada una de ellas recuerdos, relaciones y actitudes propios" (1)

Nuevamente reseñamos una película del director indoestadounidense M. Night Shyamalan, en este caso, Split que se une con el universo de Unbreakable (El protegido, 2000),  y una de las mejor recibidas en los últimos años tanto por público como critica. Shyamalan, reconocido por sus guiones de giros inesperados, complejos personajes y la ciudad de Filadelfia como fondo, no sólo ha vuelto al éxito comercial sino a las grandes ligas de Hollywood. 

Guionista, director y productor de varias de sus obras, que influenciado por Hitchcock y Steven Spielberg, ha labrado su carrera bajo la estructura del suspenso, el realismo, una "identidad" narrativa y autoría, que se puede vislumbrar hasta en sus "cameos", en los que más que una aparición termina siendo  la conciencia de la obra.


El guión, escrito por Shyamalan, es la historia de Kevin Wendel Crumb (James McAvoy), un hombre con 23 personalidades diferentes, que espera que salga a la "luz" su personalidad más fuerte denominada como "La Bestia"; en este transito, una de las personalidades secuestrará a tres chicas, y vamos a ir viendo la complejidad de este hombre, en el medio de la historia, conocemos a la doctora Fletcher, quien lo está tratando y a una de las chicas secuestradas, que parece entender la naturaleza de este hombre o por lo menos del abuso.  

La película que inicia con el secuestro de las chicas por parte de Dennis, una  de las personalidades, va evolucionando y en paralelo, gracias no sólo a los cambios del personaje interpretado por McAvoy, sino de los estudios de la Doctora Fletcher y la supervivencia de las secuestradas, además de ese latente peligro, que parece ser La Bestia, que finalmente es el punto máximo de esas personalidades.

Con un poco de la escena cómic más realista, de los superheroísmos del común y la debilidad como un factor narrativo, Shyamalan construye un argumento  sólido dentro de ese universo que nació con El protegido y que se verá más adelante con Glass - y probablemente con más secuelas, dependiendo del éxito de la misma.-


Aunque técnicamente correcta, y acertada tanto en música como en montaje, tampoco se puede describir como un trabajo que saque a relucir lo mejor de esos equipos de trabajo, cabe destacar algunos efectos especiales, muchos de corte artesanal, adecuados al planteamiento realista de la obra.

El punto más fuerte de este trabajo está en la actuación de McAvoy,  no sólo al interpretar a 23 personajes distintos -o a gran parte de ellos- sino en la complejidad que implicaba cada uno de ellos, sin caer en ridículos, exageraciones o alteraciones de la obra; también vale destacar el trabajo de Anya Taylor- Joy (The Witch), que en cierta medida es la contraparte   de McAvoy.


Un trabajo de Shyamalan que funciona tanto por la actuación de McAvoy como por su argumento de heroísmos de lo común, y su relación con El Protegido - y la aparición de Bruce Willis-, porque ahonda de forma inteligente, aunque exagerada en la enfermedad de la múltiple personalidad, no sólo como una consecuencia dramática sino como un factor superlativo del personaje y de la misma historia.

Un buen trabajo, que vale la pena ver, y que encuadrándose en ese universo de superheroismos/villanos a los Shyamalan, funciona-

Zoom in:  Nominada en varios festivales de terror, suspenso o juveniles, además por la actuación de McAvoy 

Montaje Paralelo: Heroes (serie) - Unbreakable (2000)






(1)https://psicologiaymente.net/clinica/trastorno-de-personalidad-multiple

25 ene. 2018

Beyond the blackrainbow: Ciencia Ficción ..demencial


¿Me acompaña alguien más allá del arco iris negro?

El cine no siempre es guión, o debe contar una historia; la capacidad de éste para sintetizar sensaciones, sentimientos o expresiones a partir de lo audiovisual puede trascender más allá de ese apego literario o del mismo relato; aunque es obvio que el cine parte de o está estructurado a partir del guión, la idea de darle mayor fuerza a lo visual, sonoro, musical como narrativas propias, es algo que no sólo se agradece en ciertas obras como las de Winding Refn, el Giallo Italiano o del mismo Shane Carruth, sino también en el cine experimental o en ciertas obras que arriesgan en su forma más allá del contenido, como vemos en el debut de Panos Cosmatos, hijo del cineasta George P. Cosmatos, que demostró sus capacidades en Rambo, Cobra, un par de largometrajes italianos y principalmente con Tombstone (1993), que no sólo fue su largometraje más celebrado sino el que generó las mejores ganancias para que su hijo - quien fue asistente de producción- pudiera hacer Beyond the Blackrainbow. Cosmatos -hijo-, influenciado por el cine de terror y ciencia ficción de los años 70 y 80, la música experimental y de sus mismos padres, su madre fue una escultora abstracta; pudo llegar a conformar un  bagaje que se ve reflejado en este largometraje de fuertes contrastes, frenética banda sonora  e impacto audiovisual, que homenajea de la mejor manera a Dario Argento y su Phenomena, al ci- fi ochentero y a un término que no conocía, pero que resume  de la mejor forma la obra de Cosmatos, el canuxplotation, es decir la serie B canadiense.

Cosmatos en el Set de Beyond The Black Rainbow/ Foto y propiedad de Alex Craig
Escrita por Cosmatos, Beyond the Blackrainbow es la historia del instituto Arboria, uno donde se encuentran oscuros y peligrosos secretos como lo es Elena (Eva Allan), una chica con extraños poderes, retenida por una siniestra tecnología y la obsesión de su terapeuta el Dr. Barry Nile (Michael Rogers). Divida no sólo en tres capítulos sino hasta en géneros, la obra de va desarrollando entre los encuentros de Elena y Nile, la explicación de la creación de Arboria y de la misma Elena,  la demencia del terapeuta y finalmente,  el poder de la chica.

Más allá de la narración, este largometraje de sensaciones, homenaje e introspección, juega con la pausa, los planos son largos, bellamente compuestos y las acciones cortas al igual que los diálogos, aunque no se juega con el tiempo, están delimitados por un intertítulo, cada división temporal o capítulo, está demarcado por el color, o la ausencia del mismo. 

El guión que se podría describir de la siguiente manera, es una transición entre el Scanners de Cronenberg, pasando por el Phenomena de Argento, los recuerdos como si fueran la cosmogonía de Begotten, el cine de ciencia ficción de cosmonautas y trajes espaciales,  hasta pasar  a convertirse en un Slasher, cuando el doctor Nile enloquece, y finalmente se  nos revela la naturaleza de esta obra, un surreal cuento de horror y fantasía en colores vivos.
  

Y como hemos escrito desde un principio, esta es una obra donde lo visual prevalece, y la fotografía de Norm Li,  vestuario de Kathy Moore y diseño de producción de Bob Bottieri, son los puntos más eficientes de este largometraje, fotografía de altos contrastes, que como su definición lo indica, más que realista es una composición dramática, decorados perfectamente enmarcados y dispuestos para los reflejos, luces, artificiosidad y afectación brindada por estos elementos. Es de reconocer, que cada plano, cada secuencia no sólo están perfectamente coordinadas para ejercer ese ambiente claustrofóbico, psicodélico  y a la vez siniestro que enfatizan las sensaciones a partir del color, la saturación y contraste.  Li, Moore y Bottieri, emulan esos elementos característicos de la ciencia ficción y terror ochenteros, como el grano en la película, estética neón y efecto estroboscópico, como el mismo manejo de los vestuarios y fondos simplificados. 

Pero si la fotografía tiene la capacidad de afectar a través del manejo de los elementos que la componen, el diseño sonoro es un verdadero tour de force que además de afectar la narración, llega a dilucidar la complejidad no sólo del personaje de Elena sino de los mismos sentidos del espectador, y complementando, el genial trabajo musical de Sinoia Caves - proyecto de Jeremy Schmidt- que a través de sus sintetizadores, sonidos electrónicos firman el ambiente oscuro, delirante y distópico de esta obra.

No se puede dejar de lado los efectos especiales, muchos más centrados en la experimentación que se complementan con el montaje de Nicholas Shepard, y esos extraños y místicos elementos encumbrados por un romboide de luz, casi como una fuerza divina.


Si bien, la película se centra en los papeles de Rogers y Eva Bourne, quien en definitiva se roba el espectáculo es Rogers en su demencial, obsesivo y malsano personaje del Dr. Nile.

Una de esas obras que sí bien pueden pecar en su guión, donde quedan muchos elementos sin resolver y no se explican otras, lo que de verdad importa es cómo está construida ésta a partir de la luz, el sonido y su simbología cinematográfica. Un trabajo realmente impactante, que no deja indiferente, y con el tiempo, se hará un pequeño clásico de culto por su referencialidad a los otros cines, a la misma experimentación y la demencia como propuesta narrativa.

Zoom in: Estrenada en el festival Whistler, y presentada en tantos otros festivales de fantasía, terror y demás.

Montaje Paralelo: It Follows (2014) - Scanners (1981) - Canuxoplotation


24 ene. 2018

Capitán Fantástico: Capitán antisistema y otros cuentos familiares


                                         "Un buen padre vale por cien maestros."
                                                                   Jean Jacques Rousseau

Segundo largometraje del actor Matt Ross, que en lo últimos años ha alternado su carrera frente a las pantallas con la dirección tanto de cortometrajes, series de televisión como con obras del carácter de el Capitán Fantástico, que además de haber estado nominada a diversos premios por la actuación de Viggo Mortensen también recibió el premio Un Certain Regard en Cannes. Ross más conocido por sus papeles secundarios en diversas películas y protagonista de dos series importantes de HBO, parece ir en ascenso con un estilo que sin ser arriesgado se acomoda a los parámetros alternativos de Hollywood.


La premisa de la obra es sencilla, es posible que la utopía antisistema sobreviva en una sociedad capitalista reflejada en un padre y sus hijos, y su retorno a la civilización. Porque Capitán Fantástico se trata sobre eso, un hombre que vive con sus seis hijos a las afueras de Washington, reivindicando un estilo de vida en contra del american way of life y el capitalismo salvaje. Con cierto tono pedagógico, en clave de drama y comedia nos acercamos a Ben (Viggo Mortensen) y sus seis hijos de diversas edades, que no sólo saben sobrevivir en el bosque, sino que conocen sobre las complejidades intelectuales del mundo, en el momento en el que la esposa de Ben y madre de los niños, se suicida, debido a un trastorno bipolar, éstos deciden regresar a la civilización no sólo para ver por última vez a la mujer sino para cumplir su último deseo, ¿pero está la sociedad americana dispuesta a recibirlos, o aún mejor están dispuestos éstos a establecerse en la sociedad americana, incluyendo a sus familiares y demás representaciones del sistema.? 

Lineal, y con progresiones dramáticas que van pasando de ese "road movie" hacia la civilización hasta la complejidad y ética del personaje principal, la obra no sólo se está preguntando sobre la premisa sino sobre la educación, y los múltiples caracteres de ésta. y el mismo papel del padre y la sociedad.


El trabajo fotográfico del francés Stéphane Fontaine no sólo lo hemos visto en obras como Un Profeta (2009) o De óxido y Hueso (2012), donde el naturalismo, las fuentes naturales y haces de luz marcan el ambiente del largometraje sino en obras más sobrias como Elle y Jackie (2016) donde la luz hace parte del dramatismo, en el caso de la obra que reseñamos, el francés se decanta por las dos formas, y crea un excelente trabajo fotográfico donde el color de los personajes y los brillos, crean una gran y sólida textura de contrastes.

La música fue uno de los elementos que más me gustó de este largometraje, una mezcla entre la composición de Alex Somers, artista visual y productor musical, que junto a Sigur Ros - Somers además de ser el productor de la misma, es la pareja del vocalista y guitarra Jorgi Birginson-, crean la atmósfera de este largometraje, un impecable y sutil canto a la libertad.


A pesar de su interesante premisa, que va decayendo al final del largometraje, es una obra construida para el lucimiento de Mortenssen, que realmente aprovecha muy bien el papel, y afianza una sólida interpretación no sólo como padre antisistema, sino por sus constantes cuestionamientos, dudas morales y hasta antipático comportamiento, es, en este aspecto, donde las nominaciones y premios, comprueban hacia dónde va esta obra. De resto, cabe resaltar el papel de los más pequeños y la aparición de Frank Langella.

Uno de esos trabajos correctos en su parte técnica y artística, que sí bien, inicia con fuerza en su premisa y desarrollo narrativo, no sólo va perdiendo la estructura original, sino que cae en ciertos vicios del estereotipo, la exageración - la ropa de los personajes,  el día de Noah Chomsky y otras situaciones más-, y la sobreexaltación de la idea/premisa. Con sus fallos y aciertos, con el logrado papel de Mortensen y música de Sigur Ros, más que una obra recomendable, puede funcionar como ejercicio pedagógico y una forma de revisar la crianza alternativa, como lo podemos leer en Cineclub  (Gilmour) u otras películas.

Inserto a: La secuencia de la cena familiar entre los hijos de Ben y su cuñada, tiene cierto parecido con otra cena familiar en Away we go de Sam Mendes, donde la familia antisistema, es la errática y la que despierta el odio hacia el hippismo y otras influencias alternativas.  ver: escena cena hippie

Zoom in: Nominada a mejor actor en diversos festivales, Oscar incluido
Ganó en Cannes a mejor director en Una Cierta Mirada 

Montaje Paralelo: Into the wild (2007) - crianza alternativa - antisistema