6 dic. 2017

Cine y Literatura: Buster Keaton en letras



Siempre es importante descubrir o profundizar en personajes como Buster Keaton, como el día de ayer se hizo en el BECMA (Biblioteca especializada en cine y audiovisuales) de la Cinemateca Distrital, en sus encuentros de Lecturas de Película, donde se conversa y ahonda en diversos personajes de la cinematografía mundial, como en este caso se hizo sobre el nacido en Kansas y uno de los actores fundamentales del slapstick y la comedia muda americana; además de hablar sobre Keaton, descubrimos un libro -Contra la infección sentimental. Anagrama- que trata sobre éste, ya no desde lo biográfico sino desde lo literario, la poesía, el teatro y otras manifestaciones, le dieron cabida a este inexpresivo pero grandioso acróbata de la imagen en 16 fotogramas por segundo.  


La BECMA hace parte de la Red de Bibliotecas Iberoamericanas del Cine BIBLIOCI (www.biblioci.org) y facilita el acceso a sus colecciones en el sexto piso de la Cinemateca Distrital en horario de lunes a viernes de 8:00 am. a 5:30 pm. Tel (571)3795750 ext 3403. Correo electrónico: juan.gonzaleznavarrete@idartes.gov.co / angelica.reyes@idartes.gov.co




Buster Keaton busca por el bosque a su novia, que es una verdadera vaca. (poema)
                                                                                                  Rafael Alberti

1, 2, 3 y 4 
En estas cuatro huellas no caben mis zapatos. 
Si en estas cuatro huellas no caben mis zapatos, 
¿de quién son estas cuatro huellas? 
¿De un tiburón, 
de un elefante recién nacido o de un pato? 
¿De una pulga o de una codorniz?

(Pi, pi, pi.)

¡Georginaaaaaaaaaa! 
¿Donde estás? 
¡Que no te oigo Georgina! 
¿Que pensarán de mi los bigotes de tu papa? 
(Papaaaaaaaa.) 
¡Georginaaaaaaaaaaa! 
¿Estás o no estás? 
Abeto, ¿donde está? 
Alisio, ¿donde está? 
Pinsapo, ¿donde está? 
¿Georgina paso por aquí? 
(Pi, pi, pi, pi)

Ha pasado a la una comiendo yervas. 
Cucu, 
el cuervo la iba engañando con una flor de resada. 
Cuacua, 
la lechuza, con una rata muerta.

¡Señores, perdonadme, pero me urge llorar! 
(Gua, gua, gua)

¡Georgina! 
Ahora que te faltaba un solo cuerno 
para doctorarte en la verdaderamente útil carrera de ciclista

y adquirir una gorra de cartero.

(Cri, cri, cri, cri)

Hasta los grillos se apiadan de mí 
y me acompaña en mi dolor la garrapata. 
Compadécete del smoking que te busca y te llora entre aguaceros

y el sombrero hongo que tiernamente 
te presiente de mata en mata.

¡Georginaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! 
(Maaaaaa).

¿Eres una dulce niña o una verdadera vaca? 
Mi corazón siempre me dijo que eras una verdadera vaca. 
Tu papa, que eras una dulce niña. 
Mi corazón, que eras una verdadera vaca. 
Una dulce niña. 
Una verdadera vaca. 
Una niña 
Una vaca. 
¿Una niña o una vaca? 
O ¿una niña y una vaca? 
Yo nunca supe nada.

Adiós, Georgina. 
(¡Pum!)


El paseo de Buster Keaton (Teatro)
                      Federico García Lorca



GALLO. Quiquiriqui.


(Sale Buster Keaton con sus cuatro hijos de la mano.)

BUSTER K. (Saca un puñal de madera y los mata.)
¡Pobres hijitos míos!

GALLO. Quiquiriquí.

BUSTER K. (Contando los cuerpos en tierra.)
Uno, dos, tres y cuatro. (Coge una bicicleta y se va.)

(Entre las viejas llantas de goma y bidones de gasolina, un negro come su sombrero de paja.)

BUSTER K.
¡Qué hermosa tarde!

(Un loro revolotea en el cielo neutro.)

BUSTER K.
Da gusto pasear en bicicleta.

EL BÚHO.
Chirri, chirri, chirri, chi.

BUSTER K.
¡Qué bien cantan los pajarillos!

EL BÚHO.
Chirrrrrrrrrrrr.

BUSTER K.
Es emocionante.

(Pausa. Buster Keaton cruza inefable los juncos y el campillo de centeno. El paisaje se achica entre las ruedas de la máquina. La bicicleta tiene una sola dimensión. Puede entrar en los libros y tenderse en el horno de pan. La bicicleta de Buster Keaton no tiene el sillón de caramelo, ni los pedales de azúcar, como quisieran los hombres malos. Es una bicicleta como todas, pero la única empapada de inocencia. Adán y Eva correrían asustados si vieran un vaso lleno de agua, y acariciarían en cambio la bicicleta de Keaton.)

BUSTER K. 
¡Ay amor, amor!

(Buster Keaton cae al suelo. La bicicleta se le escapa. Corre detrás de dos grandes mariposas grises. Va como loca, a medio milímetro del sueño.)

BUSTER K. (Levantándose.)
No quiero decir nada. ¿Qué voy a decir?

UNA VOZ.
Tonto.

BUSTER K.
Bueno.
(Sigue andando. Sus ojos infinitos y tristes como los de una bestia recién nacida, sueñan lirios, ángeles y cinturones de seda. Sus ojos que son de culo de vaso. Sus ojos de niño tonto. Que son feísimos. Que son bellísimos. Sus ojos de avestruz. Sus ojos humanos en el equilibrio seguro de la melancolía. A lo lejos se ve Filadelfia. Los habitantes de esta urbe ya saben que el viejo poema de la máquina Singer puede circular entre las grandes rosas de los invernaderos, aunque no podrán comprender nunca qué sutilísima diferencia poética existe entre una taza de té caliente y otra taza de té frío. A lo lejos, brilla Filadelfia.)

BUSTER K.
Esto es un jardín.

(Una Americana con los ojos de celuloide viene por la hierba.)

AMERICANA.
Buenas tardes.

(Buster Keaton sonríe y mira en "gros plan" los zapatos de la dama. ¡Oh qué zapatos! No debemos admitir esos zapatos. Se necesitan las pieles de tres cocodrilos para hacerlos.)

BUSTER K.
Yo quisiera...

AMERICANA.
¿Tiene usted una espada adornada con hoja de mirto?

(Buster Keaton se encoge de hombros y levanta el pie derecho.)

AMERICANA.
¿Tiene usted un anillo con la piedra envenenada?

(Buster Keaton cierra lentamente los ojos y levanta el pie izquierdo.)

AMERICANA.
¿Pues entonces...?

(Cuatro serafines con las alas de gasa celeste, bailan entre las flores. Las señoritas de la ciudad tocan el piano como si montaran en bicicleta. El vals, la luna y las canoas, estremecen el precioso corazón de nuestro amigo. Con gran sorpresa de todos el otoño ha invadido el jardín, como el agua al geométrico terrón de azúcar.)

BUSTER K. (Suspirando.)
Quisiera ser un cisne. Pero no puedo aunque quisiera. Porque ¿dónde dejaría mi sombrero? ¿dónde mi cuello de pajaritas y mi corbata de moaré? ¡Qué desgracia!

(Una Joven, cintura de avispa y alto cucuné, viene montada en bicicleta. Tiene cabeza de ruiseñor.)

JOVEN.
¿A quién tengo el honor de saludar?

BUSTER K. (Con una reverencia.)
A Buster Keaton.

(La joven se desmaya y cae de la bicicleta. Sus piernas a listas tiemblan en el césped como dos cebras agonizantes. Un gramófono decía en mil espectáculos a la vez: «En América, no hay ruiseñores».)

BUSTER K. (Arrodillándose.)
Señorita Eleonora, ¡perdóneme que yo no he sido! ¡Señorita! (Bajo.) ¡Señorita! (Más bajo.) ¡Señorita! (La besa.)

(En el horizonte de Filadelfia luce la estrella rutilante de los policías.)




Deportista por amor. Luis Buñuel (Crítica de cine)

He aquí a Buster Keaton, con su último y admirable film: Depor­tista por amor. Asepsia. Desinfección. Liberadas de la tradición, nuestras miradas se recrean en el mundo juvenil y temperado de Buster, gran especialista contra toda infección sentimental. El film es bello como un cuarto de baño: de una vitalidad de automóvil Hispano, Buster nunca buscará hacernos llorar, porque sabe que las lágrimas fáci­les han periclitado. No es, en todo caso, el clown que nos hará reir a mandíbula batiente. Ni un momento dejamos de sonreir, no ante él sino ante nosotros mismos, de sonreír ante la salud y la fuerza olímpica.

Opondremos siempre en cine la expresión monocorde de un Keaton a la infinitesimal de un Jannings. Los cineístas abusan de este último, multiplicando por n la más ligera contracción de sus músculos facia­les. El dolor, en Jannings, es un prisma de cien facetas. Por eso es capaz de actuar en un primer plano de cincuenta metros y si se le pide "todavía más" llegará a demostrarnos que nada más que con su rostro se pue­de hacer toda una película, que debería titularse: "La expresión de Jan­nings, o las combinaciones de arrugas elevadas n a n".

En Buster Keaton la expresión es tan modesta como la de una bote­lla, por ejemplo: aunque a través de la pista redonda y clara de sus pupi­las hace piruetas su alma aséptica. Pero la botella y el rostro de Buster tienen puntos de vista infinitos.

Son raros los que saben cumplir su misión en el engranaje rítmico y arquitectónico del film. El montaje —llave de oro del film— es el que combina, comenta y unifica todos estos elementos. ¿Se puede alcanzar mayor virtud cinematográfica? Hay quien ha querido creer en la inferioridad de Buster, el "antivirtuoso", en comparación con Chaplin, dejarlo en desventaja, algo así como con un estigma, mientras que nosotros consideramos una virtud el que Keaton alcance lo cómico por armonía directa con los utensilios, las situaciones y demás medios de la realiza­ción. Keaton está cargado de humanidad: pero de una reciente e increa­da humanidad, de una humanidad a la moda, si se quiere.

Se habla mucho de la técnica de films como Metrópolis, Napoleón... Nunca se habla de la técnica de películas como Deportista por amor, y es porque ésta se encuentra tan indisolublemente mezclada con los otros elementos que no llega uno ni a darse cuenta de ella, lo mismo que cuando vivimos en una casa no nos damos cuenta del cálculo de resistencia de los materiales que la componen. Los superfilms deben servir para dar lecciones a los técnicos: los de Keaton para dar lecciones a la realidad misma, con o sin la técnica de la realidad.

Escuela de Jannings: escuela europea: sentimentalismos, prejuicios de arte y literatura, tradición, etc. John. Barrymore, Veidt, Mosjouski­ne, etc.

Escuela de Buster Keaton: escuela americana: vitalidad, fotogenia, ausencia de cultura y tradición novicia: Monte Bleu, Laura la Plante, Bebe Daniels, Tom Moore, Menjou, Harry Langdon, etc.

Panel con realizadores: Estéticas del desarraigo en el cine iberoamericano




El viernes pasado, primero de diciembre, tuvimos la oportunidad de ver y escucha a tres realizadores colombianos que hicieron parte de la programación de la Beca ganadora en Curaduría Audiovisual, Estéticas del Desarraigo en el Cine Iberoaméricano; este panel moderado por el crítico e investigador Pedro Adrián Zuluaga, no sólo nos acercó al tema en común, sino a las obras que estos realizaron, sus experiencias en el exterior y en cierta forma, a esa patria que es el cine de la que habló Zuluaga. La charla se realizó en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, y nos dejó en claro, que el cine es un acto no de ensueños sino de prácticas, que a la final sólo se debe tener la determinación para hacerlo, y que la plata ya no es el factor determinante sino las ganas de hacerlo, como llegaron en común acuerdo tanto panelistas, moderador y el poco publico que asistió.

Un panel que si bien mostró un poco sobre la temática del desarraigo, tema bastante heterogéneo y particular, también nos acercó a la obra de estos jóvenes realizadores formados fuera del país, con mucha relación con ese mismo desarraigo personal que proponen en sus obras audiovisuales.

Además, la charla fue introducción a lo que se vio en los cinco días de programación, veinte películas entre largometrajes, documental, cortos y ensayos que se plantearon que es el cine nacional, y hacía donde va esa estética del desarraigo. 


2 dic. 2017

Alois Nebel: "Rotoscopiando" la reciente historia europea


                                      "Se llama memoria a la facultad de acordarse 
                                        de aquello que quisiéramos olvidar."
                                                                                           Daniel Gélin

Opera prima del animador checo Tomás Lunák, que fue perfeccionando la técnica del rotoscopiado*, con dos cortometrajes, algunos videoclips y otra serie de trabajos audiovisuales que le dieron forma, a lo que sería Alois Nebel, adaptación de la novela gráfica homónima de Jaroslav Rudis. Lunák, fiel representante de la animación de su país, opta por un trabajo bastante adulto no sólo en técnica sino en concepto e historia, donde la crítica a los regímenes y a la misma política de los años ochenta se evidencia en su obra, con referencias a Trenes Rigurosamente vigilados, la capacidad técnica de los Svanmajer, Trnka o Zeman, se crea un trabajo pausado, sobrio y de una latente tristeza que se potencia en el blanco y negro de los trazos en movimiento.


Como escribíamos más arriba, el guión es la adaptación de la novela gráfica Alois Nebel, una trilogía, que narra el trabajo de un guarda (Nebel) en una alejada estación de trenes, la llegada de cada uno,  trae los recuerdos de este hombre, como fantasmas del pasado.(1) 

Con un ritmo pausado, solemne en algunos casos, nos vamos  adentrando en la vida de este hombre, también en el momento que sus recuerdos se empiezan a confundir con locura, siendo internado en un psiquiátrico; en su mejoría, viajará a la ciudad, conocerá el amor, y le dará cobijo a un extraño hombre; como metáfora del tiempo, los trenes y cada uno de los personajes, llegarán a su destino, algunos más crueles y violentos que otros.

Aunque la historia es lineal, los flashbacks, nos van dando pautas sobre Nebel, las vivencias de los pobladores, y los oscuros recuerdos de una guerra.La obra no deja nada al azar, y los recuerdos como el presente, nos hablan de ideologías, actitudes y cambios, en un país sacudido por el comunismo, el nazismo y su misma integridad.



Aunque no podamos escribir sobre fotografía, si nos podemos referir al trabajo de rotoscopiado, no sólo desde los trazos sino desde la misma percepción del espacio, el manejo de los contrastes, el uso de las formas y el mismo desarrollo plástico propio de la técnica. Austero en música y en los mismos cortes, el trabajo se debate entre los entramados históricos, dramáticos y la pausa propia que emula la vida de Nebel.

Vale resaltar las voces de los actores, no sólo porque la del actor que interpreta a  Nebel es la de un hombre opacado sino porque son voces melancólicas, frías y ausentes como se viven los recuerdos de esa alejada estación de trenes.



Con una detallada puesta en escena, tanto cinematográfica como gráfica, Alois Nebel es una excelente apuesta no sólo a nivel narrativo,  animación y como propuesta audiovisual , que con su ritmo pausado, brutal final y sosegado estilo, sigue demostrando la capacidad de los chicos para este tipo de cine.

Un trabajo realmente recomendable, no apto para niños, y bastante interesante para entender o por lo menos reconocer esos sucesos que marcaron la historia del siglo XX europeo.

Zoom in: Seleccionada y premiada en diversos festivales de animación.

Montaje Paralelo: Waking Life (2001)



*La rotoscopía es una técnica de animación muy antigua que consiste en re-dibujar o calcar un fotograma teniendo otro como referencia. Por lo general la rotoscopía suele usarse para re-dibujar vídeos, frame a frame, una excelente rotoscopía sería re-dibujando sus 25 fotogramas, aunque haciendo menos, como 22, 12 u 8 se pueden conseguir fantásticos resultados. También puedes rotoscopiar otros formatos de vídeo como sería 3D, cualquier tipo de animación, dejando como final un tratamiento que suele destacar por sus lineas temblorosas. (http://antiheroe.com/blog/miscelanea/que-es-la-rotoscopia)

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Jaroslav_Rudi%C5%A1

1 dic. 2017

Lanzamiento Cinemateca Rodante 2017



El día 28 de noviembre pudimos observar varios de los trabajos audiovisuales que se llevaron a cabo gracias a la gestión de IDARTES, de la Cinemateca Distrital, y los talleres locales en formación audiovisual; la evolución técnica y la mejora en las historias, también ha dado paso al estereotipo y los lugares comunes, entendiendo las cualidades y calidades artísticas de quienes han estado detrás de este proceso. 

A continuación vamos a hacer un somero análisis de la docena de cortometrajes que tuvimos la grata oportunidad de ver  en el teatro Jorge Eliecer Gaitán.

Colera (Yesid Zuñiga)


Un argumental con tintes humorísticos, que técnicamente es correcto, y que al evitar los diálogos, potencian la labor del actor; aunque la historia es ya, un lugar común, casi caricaturesca, funciona en su desarrollo, montaje y fotografía. Para resaltar el manejo de los planos, en cierta forma su absurdo humor, y el giro narrativo, aunque obvio, bien trabajado en lo argumental.



Waldino (Mauricio Franco)

Aunque tiene un tono institucional, principalmente en la parte que hablan de la biblioteca pública, tal vez, es el mejor de los documentales, no sólo por el personaje de Waldino, sino por su historia de lucha poética, soledad y ternura. Aunque técnicamente, tiene unos errores evidentes en cámara, el montaje y el manejo de los demás elementos, es bastante correcto.




Entre los ojos ( Tomás Hakoe)


De las dos animaciones, no sólo es la mejor sino que su experimental y "varias técnicas" resultado es más que eficiente en lo visual como en su narrativa que está ligada a lo poético; el stop motion, cut up y collage no sólo están muy bien desarrollados sino interrelacionados, y como conjunto visual funciona, tanto, que puede ser el mejor trabajo de este estreno.




Casa (Raúl Espitia)

Aunque algo complejo en su estructura narrativa, y con reminiscencias a Lolita, es un trabajo que funciona a nivel visual, narrativo y en su misma dificultad con el tiempo: pasado/presente en el mismo espacio; un trabajo bastante logrado en esas transiciones, así como la angustia de la actriz, su historia y erotismo introvertido, que va pasando pausa y copiosamente. Técnicamente es correcto y por lo menos se arriesga en su narrativa, que puede ser uno de los puntos más débiles de esta muestra.


Samuel Canaguey (Creación Colectiva)

Documental que explora el mundo de la pelea de gallos bajo la figura de Samuel Forero, un criador de gallos, que entre el romanticismo de su oficio, se debate frente a la muerte de un animal y el cuidado del mismo; sí bien es un trabajo interesante en su lógica neutral marcada por el personaje, técnicamente se queda corta, y con el paso del tiempo, también se queda corta en su estructura, aún así, sin arriesgar demasiado, logra jugar con las posturas éticas y morales de este tema, y en este punto, podría haber indagado mucho más, pero funciona.


Santiago (Sebastián Dominguez)


Aunque visualmente, es un buen corto, su historia deja mucho que desear, y su punto de giro, más que romper con la narrativa, rompe con la coherencia del relato; historia de amor, tecnología, obsesión y "hombres inflables", que no llega a causar ni el humor deseado ni la reflexión necesaria, y que obviamente se liga con Her, con la misma A.I de Spielberg y otras obras por el estilo. Decepcionante, aunque no por eso se puede negar su calidad en el montaje, puesta en escena y actuación de Maria Fernanda Gómez.



Deterioro (Claudia Osejo)
Aunque la precariedad de la artesanía de este corto le podría restar, su stopmotion, historia y mensaje, tapan este "error", y le dan cierta personalidad a la misma. Con un fuerte mensaje frente al deterioro de la ciudad y los conflictos de la misma, el argumento se aúna al trabajo visual de animación, y logra su cometido. Aunque se notan los errores en el personaje principal, y la artesanía de los fondos, se acopla a lo que se está diciendo.






Tierra Somos (Sebastián Salazar y Juanita Andrade)


Otro de esos documentales que son más fondo que forma, con mucho de institucional, abarcando el tema no sólo del cuidado de la tierra y territorio, sin del mismo entorno; aunque el tema realmente es interesante, como documental es más una nota periodística destacada, sin restarle a su temática y mucho menos a lo que han hecho los pobladores de esta localidad en Bogotá.




La escuela resiste (Luz Marina Rodríguez)
   
Igual que en el anterior documental mas tema que visión, sin embargo, es tan lúcido lo que explican frente a esta escuela, que los evidentes errores de cámara y hasta formato se olvidan; un trabajo que sí bien peca en su realización técnica como temática y trasfondo, la resistencia, sale más que bien librado, y en eso respondimos favorablemente con los aplausos, los asistentes. 




Cultivando Herencia (Adriana Herrera)

Siguiendo la línea de los documentales, éste no arriesga demasiado  ni en su narrativa o forma, pero éste si falla en técnica y hasta en fondo, porque nunca llega a profundizar en lo que dicen la mujeres que " se resisten con sabiduría" como dice el póster; un trabajo que ni logra documentar ni llega a formalizar su contenido. Eso sí, vale la pena reconocer los títulos finales, que con esa simple técnica habría resultado un mejor trabajo.


El ratón del queso (Luster Rojas)

Para mí, uno de los trabajos más erráticos de este lanzamiento, no sólo en su historia estereotipada de punketos, fascistas de supermercado, sino en su puesta en escena, principalmente su dirección de arte y fotografía.  El cortometraje desde título ya es un lugar común; para rescatar, la secuencia en la que el protagonista sale a la calle y los cambios en el fondo, le dan cierta fuerza al relato.




Afro (John Banguero)

Como videoclip se queda corto en su lenguaje, y no explora ni lo rítmico o visual en su contenido.  A la final se termina convirtiendo en un estereotipo de las comunidades afros, que en una representación de las mismas, así la letra diga lo contrario.  







Como conclusión, y a pesar de parecer una crítica fuerte a los trabajos, realmente cada uno es un esfuerzo invaluable y una gran escuela para jóvenes, adultos y hasta estudiantes de cine y televisión, como podemos ver en varios de los trabajos, -algunos de la universidad en la que trabajo, lo cual es igual de sobresaliente.-. También cabe destacar la labor de Idartes, que se empeñó en entregar unos trabajos de calidad, aunque tampoco se puede negar que su injerencia, tiene un sabor institucional en muchas de las obras, sin restarle a calidad a las mismas.   

27 nov. 2017

Seminario Maria: I walked with a zombie


“aquellos ojos que tan hermosos habían sido, giraban amarillentos y ya sin luz en las orbitas ahuecadas: la nariz se le había afilado: los labios y graciosos aunque ligeramente gruesos, retostados ahora por la fiebre, dejaban ver los dientes que ya no humedecían: con las manos crispadas sostenía sobre el pecho un crucifijo, y se esforzaba en vano por pronunciar el nombre de Jesús, que yo le repetía, nombre del único que le podría devolver a su esposo. Había anochecido cuando expiró”
Como ya se ha hecho habitual en este blog, con retraso señalamos la película y presentación del crítico, periodista y analista cultural Pedro Adrián Zuluaga, sobre su Seminario Maria, la novela de Jorge Isaacs y sus interpretaciones no sólo frente a otras cinematografías sino narraciones entorno a esta historia de amores trágicos e imposibles.

Aunque sólo se pudo asistir a la primera sesión de las cuatro, con esta bastó para entender esas señas de identidad que ha dejado la novela del escritor colombiano, y como ha marcado no sólo diversas caracterizaciones cinematográficas sino literarias, tanto a nivel de ensayo, crítica o reinterpretaciones en los más diversos lenguajes -idiomático o de forma-, y esto fue lo que el analista caleño nos dijo con su característico estilo y profundo debate sobre la manifestación de la imagen como lo pudimos ver en I walked with a zombie de Jacques Tourneur, cineasta del lado b de Hollywood, que con su trilogía de terror para la RKO se hizo famoso, por la economía de su estilo y la capacidad de concreción en sus obras; el francés que hizo del noir todo un lenguaje también logró imprimir en este largometraje ese característico tono fatalista y sombrío que hizo famoso en sus largometrajes.


Con  guión de Curt Siodmak y Ardel Wray, quienes se basan en la novela Jane Eyre y un artículo periodístico sobre zombies, vudú y colonizaciones político-culturales como sucedió en varias islas antillanas y del Caribe tanto en el siglo anterior como en plena Guerra Mundial (II); pero también, como analiza Zuluaga, porque se acerca a la novela Maria de Jorge Isaacs tanto en su carácter trágico, exotismo, cierta novedad frente al tema del racismo y un carácter romántico que se amplifica a su propio lenguaje.

En los menos de setenta minutos que dura el largometraje, nos acercamos a la historia de Betsy Conell (Frances Dee) una enfermera canadiense contratada para cuidar a una mujer 
en una alejada plantación azucarera- otra relación con la novela- en las Antillas. En el camino se encontrará con Mr. Hollan (Tom Conway) su jefe, el esposo de la mujer a la que debe cuidar y un hombre tan misterioso como lo que sucederá en dicha isla. La mujer, llamada Jessica está en un estado catatónico, pero para los habitantes, ella es una zombie, entre rituales, magia y miedo, la enfermera también encontrará el sentido de este viaje.

Además de ser un clásico de la serie B, este trabajo se hace mítico por su puesta en escena, es decir la forma supera al fondo, no tanto porque su guión no sea efectivo sino porque la sencillez de la historia se hace más simbólica con los elementos de traición familiar, magia y destinos fatales, propias al género en el que fueron efectivos Siodmak (terror) y Tourneur.


El camarógrafo y operador estadounidense J. Roy Hunt, aunque no muy conocido, tuvo una basta filmografía que empezó en la I Guerra Mundial y hasta mediados de los años 50, sus intervenciones más que todo estuvieron relacionadas al cine de serie B, el Terror, el Noir y varios directores de culto, que como Torneur, lo alinearon en su equipo de sombras marcadas, contrastes y luces duras.  Entre la artificialidad propia del género y los planos generales, el estadounidense crea un ambiente tan exótico como sombrío, que a la final fue el sello de marca de este tipo de cine.

Tal vez la música de Roy Webb no sea la más acertada para esta obra, pero igualmente, fue un maestro de la música cinematográfica y su unión con Val Lewton, dejó un legado sonoro interesante para el cine B y los mismos subgéneros. Mucho más interesante viene a ser el trabajo de montaje de Mark Robson, que inició como asistente de montaje en el Ciudadano Kane, y más adelante, dirigiendo sus propias películas como Ídolo de Barro, la última de Bogart o  ser nominado a mejor director en los Oscar;  la labor de Robson, es tan  minuciosa en la compaginación como alegórica en su estructura, entendiendo la economía de medios y esa capacidad de hacer uso de lo simbólico  y la insinuación para narrar y crear esos ambientes claustrofóbicos y algo sórdidos, que se terminó convirtiendo en la identidad de la RKO, y el patio de atrás de Hollywood.


Si bien el trabajo de Tom Conway como el de Frances Dee son correctos, también hay que reconocer que son personajes arquetípicos y que no se salen de tales parámetros, por el contrario están demasiado apegados al estilo, afectando en cierta medida su labor en las secuencias más dramáticas o en los puntos más complejos de la historia. De todas maneras, funcionan bastante bien sus interpretaciones y sobresalen a las de sus protagonistas.

Como conclusión, tanto del seminario como de la película, una obra de culto que logra empatar muy bien Zuluaga con la novela María, y que muestra esa capacidad de entrelazamiento que los lenguajes: literarios y cinematográfico, llegan a tener en su conglomerado referencial. Una película y seminario - que ya pasó- igual de recomendables.

Zoom in : Película que hizo parte de esa saga de terror financiado por Val Lewton y la RKO.

Montaje Paralelo: Zombies